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Dormir entre los dos y tres años

04 janvier 2012,   By ,   0 Comments

A esta edad muchos niños hacen diabluras a la hora de acostarse pero los padres, estoicos, las aguantan porque es la continuación de hábitos anteriores. Entre los dos y tres años un niño duerme entre nueve y trece horas diarias y la mayoría de ellos hacen sólo una siesta de dos o tres horas después de comer, pero algunos siguen echándose dos cabezaditas de menor duración. Otros no duermen nada en absoluto durante el día. A menos que esté de mal humor y parezca muy cansado por falta de sueño, no tiene ningún sentido forzarlo a hacer la siesta durante el día.

Curiosamente, los que han adquirido buenos hábitos al acostarse se vuelven tan rutinarios que si se cambia el orden de hacer las cosas, por ejemplo, la hora de dormir, ponerse el pijama, lavar los dientes, leerle un cuento, abrazar su muñeco o peluche favorito, el beso de buenas noches y marcharse apagando la luz, es posible que se queje e, incluso, que le cueste conciliar el sueño. A pesar de todo, algunos niños de esta edad se resisten a irse a dormir. Si siguen durmiendo en la cuna, se pondrán a llorar en cuanto se queden solos o incluso intentarán salir de ella.

Si ya duermen en su cama, se levantarán una y otra vez insistiendo en que no están cansados (incluso aunque estén completamente agotados) o pidiendo infinidad de cosas como beber agua, explicar aventuras ocurridas en el colegio, afirmar que ven monstruos… Esto se debe, en parte, al negativismo típico de esta edad -esto es la tendencia a negarse a hacer cualquier cosa que los padres quieran que haga- y, en parte, a la persistente ansiedad de separación.

A pesar de su deseo de independencia, los niños de esta edad siguen sintiéndose a disgusto cuando sus padres están fuera del alcance de su vista. El secreto: transmitirles siempre la mayor tranquilidad y confianza, con una doble dosis de paciencia.

 

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