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A esta edad muchos niños hacen diabluras a la hora de acostarse pero los padres, estoicos, las aguantan porque es la continuación de hábitos anteriores. Entre los dos y tres años un niño duerme entre nueve y trece horas diarias y la mayoría de ellos hacen sólo una siesta de dos o tres horas después de comer, pero algunos siguen echándose dos cabezaditas de menor duración. Otros no duermen nada en absoluto durante el día. A menos que esté de mal humor y parezca muy cansado por falta de sueño, no tiene ningún sentido forzarlo a hacer la siesta durante el día.

Curiosamente, los que han adquirido buenos hábitos al acostarse se vuelven tan rutinarios que si se cambia el orden de hacer las cosas, por ejemplo, la hora de dormir, ponerse el pijama, lavar los dientes, leerle un cuento, abrazar su muñeco o peluche favorito, el beso de buenas noches y marcharse apagando la luz, es posible que se queje e, incluso, que le cueste conciliar el sueño.

Hasta los 18 meses de edad la mayoría de los niños suelen ser “dominables” e incluso, fáciles de llevar. A partir de esa edad y hasta los cuatro años muchos de ellos cambian su comportamiento radicalmente: se vuelven negativistas, oposicionistas y desafiantes. El “no y mío” son sus palabras preferidas. A esto lo llamamos los “terribles dos”.

dormir a los dos años - terribles dos

Dormir a los dos años - Terribles dos

Pero, ¿qué pasa con los niños a los 18 meses? Descubren que pueden rechazar y oponerse a lo que se les pide, que tienen el poder de rechazar o hacer lo contrario de lo que pedimos.  Dormir a los dos años – Terribles dos

A partir de los seis meses los niños se vuelven cada vez más independientes, sin embargo, también aumenta en ellos la incertidumbre respecto a separarse de sus padres. A medida que crece, el bebé se da cuenta de que su madre no puede estar siempre a su lado, y que empieza a depender de otras personas. Se pone nervioso cuando uno de sus padres desaparece y llora para intentar que vuelva.

Puede ser un momento difícil, llamado ansiedad de separación, al pasar de la dependencia a la independencia y, para resolver esa tensión existe el llamado objeto transicional que proporciona tranquilidad al bebé con algo que llena el vacío, algo que le recuerda a sus padres y a sus atenciones. Cuando está cansado le ayudará a conciliar el sueño, durante una separación lo tranquiliza, si está enfadado lo consuela y si está en un lugar extraño le ayuda a sentirse como en casa.

La Academia Americana de Pediatría (AAP), revolucionó la forma de dormir de los bebés en 1992 recomendando que éstos debían ser colocados en cualquier posición que no fuera boca abajo para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). La medida fue efectiva pero también originó muchas angustias, desconcierto entre los padres y trastornos en el propio bebé como la deformación de su cabeza por la presión al estar en una posición determinada (plagiocefalia).

Ahora, han publicado un nuevo y detallado informe con una serie de recomendaciones, básicamente las mismas, pero insistiendo mucho en crear un ambiente de sueño seguro que pueda reducir el riesgo de SMSL, sofocación, compresión y asfixia.


Hay una frase que se está haciendo famosa es “los escolares están en el colegio por la mañana, mientras sus cerebros siguen descansando en la almohada de sus casas por falta de horas de sueño”. Durante el sueño se reponen energías, se genera gran cantidad de hormonas indispensables para el organismo y se revitalizan los procesos relacionados con la inteligencia y la memoria, de manera que quitarle horas puede afectar a cualquiera, sobre todo a los niños.

Dos estudios recientes han comprobado que los niños, incluso los más pequeños, duermen menos tiempo del necesario para mantener un buen desarrollo psíquico y físico. Los niños cansados tienen bajas calificaciones, están torpes en los juegos y en los deportes y, también,  tienen más problemas emocionales que los que duermen bien. Por tanto, dormir poco o tener sueño interrumpido, por cualquier causa, afecta las capacidades de aprendizaje, concentración y memoria, el carácter se vuelve irritable, y el sistema inmunológico se debilita, lo que puede propiciar que el afectado sea más vulnerable a padecer infecciones.

Los bebés menores de 6 meses suelen aceptar bien a las personas que los cuidan mientras satisfagan sus necesidades. En muchas ocasiones, al separarse, sufren más los padres que el propio bebé. Entre los 4 y 7 meses, los bebés empiezan a tener el llamado sentido de permanencia de los objetos, es decir, que aprenden a que las cosas y las personas siguen existiendo aunque ellos no las vean. Pero la mayoría todavía no entienden el concepto de tiempo, y por ello no saben si volverán ni cuándo volverán. Lo mismo ocurre con los padres. Los bebés se dan cuenta de que sólo existe su papá y su mamá, y si no pueden verlos lo interpretan como que se han ido de su lado.

Entre los 8 meses y 1 año de edad, los niños se vuelven cada vez más independientes, sin embargo, también aumenta en ellos la incertidumbre respecto a separarse de sus padres. En este momento es cuando se desarrolla la ansiedad de separación, y un niño puede ponerse nervioso y alterarse cuando uno de sus padres intenta irse.

La costumbre de poner a los bebés a dormir boca arriba ha disminuido los casos de muerte súbita en un 40% -la Academia Americana de Pediatría lo recomendó en 1992-, pero mantener a los menores de un año en esa posición durante todo el día, aunque estén despiertos, ha hecho que aparezca otro problema de menor gravedad pero de gran magnitud, fácilmente evitable. Se trata de la plagiocefalia postural, una deformidad del cráneo debida a la presión continuada sobre la cabeza por la postura del niño.

Los pediatras advierten que cada vez reciben más visitas por esta deformación y aumentan los casos de bebés que deben llevar prótesis craneal -una especie de casco para corregir la forma de la cabeza. Todo esto podría evitarse cambiando al niño de postura. El aumento de las visitas por plagiocefalia postural ha alarmado los pediatras, que recomiendan colocar al bebé boca arriba cuando duerma y boca abajo cuando esté despierto,  para prevenir la deformidad del cráneo y reforzar la columna, cogerlo más en brazos y cambiarlo de postura más a menudo.

Padres primerizos, ¿cómo sobrevivir el primer mes?

Los futuros padres se quedan anonadados cuando han de escoger lo estrictamente necesario para cuidar a su bebé. Esa expectación es máxima cuando se trata del primero. El “bombardeo” de las casas comerciales de puericultura es inmenso y no digamos las miríadas de recomendaciones de productos para cuidar la piel. Es lógico que los padres deseen comprar lo mejor y suelen guiarse, en sus compras, por los anuncios publicitarios, las recomendaciones de las revistas dedicadas a “ser padres”, libros de puericultura, navegar por Internet para hacer “comparativas” de calidades y precios de los diferentes productos y oír las discordantes recomendaciones de suegros, familiares y amigos.

Al final, tras arduos esfuerzos y sesudos estudios de mercado, los padres primerizos se deciden a comprar “lo mejor” para su vástago: ropa, cuna, cambiador, bañera, pañales, productos de higiene y un largo etcétera de utensilios pero nadie, o casi nadie, le ha hablado del colchón minicuna para su bebé.

Colchon minicuna PETI de ECUS KIDS como una de las mejores recomendaciones para padres primerizos del colchon minicuna para bebe recien nacido durmiendo para padres primerizos

El primer colchón minicuna del bebe recien nacido durmiendo para padres primerizos

¿Cuántos de vosotros, papás y mamás, habríais deseado en más de una ocasión tener a un experto en casa? Pediatra, puericultor, matrona… no importa. Tan sólo alguien que fuera capaz de resolver nuestras dudas y preguntas como por qué llora Pablo, o qué le pasa a María que está tan cansada.

Cualquier pregunta relacionada con el descanso, el sueño y, en relación con éstos, el crecimiento y la salud de vuestros hijos, será tratada en esta sección por nuestro(s) expertos.

Por esta razón, y para dejar esta sección como inaugurada, nos gustaría presentaros formalmente a cada uno de ellos.