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En el anterior artículo dejamos a un bebé de tres meses durmiendo plácidamente en un colchón adaptado y adecuado a sus necesidades sabiendo que sus ciclos de sueño son irregulares y con dos fases, activo (REM) y sueño tranquilo. También sabemos que el bebé, que durante el primer trimestre entraba directamente a dormir en fase de sueño activo, a partir del tercer mes, va a entrar en fase de sueño no REM. Además, cuando el bebé entra en fase más profunda de sueño tranquilo puede ampliar su permanencia en esta fase hasta una hora u hora y media… ¡todo un logro! Pero cuando hablamos de bebés y niños no existen logros sin “peros” y todavía estamos  en un periodo de cambios con las consiguientes variaciones connaturales al crecimiento y la maduración de nuestros bebés.

maduracion del sueño y caras de bebe

La Maduracion del sueño

Efectivamente conforme va creciendo un bebé va madurando a todos los niveles, cerebral, psicológica, afectiva y socialmente, pero le queda mucho por hacer. Aprender el mundo y del mundo es una tarea que requiere mucho esfuerzo por parte del bebé; y mucho amor, ternura y paciencia por parte de los padres, para poder acompañarle en ese continuo descubrimiento y aprendizaje.

Esto también ocurre con el sueño, tiene que seguir madurando. El bebé tiene que ir adquiriendo un ritmo circadiano, es decir, tiene que comenzar a distinguir entre el día y la noche.

Anteriormente hablamos de la cantidad de horas de sueño que nuestros niños van necesitando según la edad, sin olvidar que no todos los niños duermen lo mismo y de igual forma. Tenemos claro que dormir es una primera necesidad, como comer y respirar y que de igual forma que alimentamos a nuestros bebés con los mejores alimentos y en los mejores ambientes, es necesario que cuidemos su calidad de sueño con un colchón adecuado a sus necesidades.

Nacemos sabiendo dormir porque ya en el bebé antes de nacer, en torno a los 6 meses de gestación, se observa el sueño activo; y el sueño tranquilo a partir de los 7 meses de embarazo. Pero, ¿cómo es el sueño de un bebé recién nacido y hasta aproximadamente los 3 meses?

No cabe duda de que papás y mamás nos pueden responder  a esta cuestión porque, si tienen bebés en estas edades, lo están viviendo o en muchos casos, como bien dicen, “padeciendo”. En frecuentes entrevistas comentan, con cierta nostalgia, que desde que nació el bebé no han podido dormir una noche de “tirón”, establecen turnos para poder “pegar ojo” al menos durante un rato, y al día siguiente a seguir con la cotidianeidad como si hubieran dormido normalmente. Es entonces cuando el bebé pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. ¡Qué difícil parece esto! Sin embargo tiene su razón de ser. El sueño se armoniza con las necesidades que el bebé presenta en cada etapa de su crecimiento y tiene unas características bien definidas. Veamos algunas de ellas.

Hablemos de sueño

Nadie duda de lo importante que es dormir. Si no dormimos no “funcionamos”. Si un niño no duerme está “descontrolado”. Dormir, por tanto, es una primera necesidad y dormir bien es parte esencial de la misma.

Todos y cada uno de nosotros somos únicos en cuanto a la forma de dormir, cantidad de horas de sueño y preferencias (con luz, sin luz; tapados o no; madrugadores o trasnochadores etc.); sin embargo, la cantidad y tipo de sueño que necesitamos para sentirnos recuperados siguen unos patrones comunes de los que iremos hablando.

¿Cuántos de vosotros, papás y mamás, habríais deseado en más de una ocasión tener a un experto en casa? Pediatra, puericultor, matrona… no importa. Tan sólo alguien que fuera capaz de resolver nuestras dudas y preguntas como por qué llora Pablo, o qué le pasa a María que está tan cansada.

Cualquier pregunta relacionada con el descanso, el sueño y, en relación con éstos, el crecimiento y la salud de vuestros hijos, será tratada en esta sección por nuestro(s) expertos.

Por esta razón, y para dejar esta sección como inaugurada, nos gustaría presentaros formalmente a cada uno de ellos.