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Esos horarios más relajados del verano

26 August 2011,   By ,   1 Comments

Tengo que reconocer que durante el curso escolar soy lo que se podría llamar una madre sargento. Doy órdenes sin piedad. Y hay normas estrictas que deben cumplirse a rajatabla. Sin cuestionarlas (os aseguro que a veces me odio a mí misma).

Una de esas normas es la de la hora de irse a dormir: a las 8,30. Incluso en pleno mes de junio, aunque les dé el sol en la cara, los niños están en la cama a esa hora porque sino al día siguiente no logran levantarse para ir al cole o arrastran el cansancio todo el día. Así funcionamos durante todo el curso. Pero una vez que se ha terminado la escuela, pues paso, sin ninguna transición, de ser una madre sargento a ser lo que se podría llamar una madre hippy.

Podéis llamarme inconsecuente, pero no sé hacerlo de otra manera. Entonces en verano, implantamos temporalmente un régimen de libertad de horarios. Cada cual puede jugar, leer y correr hasta que le queden fuerzas. Por lo general a partir de las 22,30, o incluso las 23, empiezan a caer uno detrás de otro, casi no tengo ni que decirles que se vayan a dormir. Caen rendidos ellos solitos. Sin poder ya ni quitarse la ropa. Y menos aún ponerse el pijama. Algún día hasta tengo que ayudarles a lavarse los dientes y ponerles a hacer pis. Están extenuados por las emociones del día. Y caen como plomo sobre la cama. La mayor parte de los días no logran ya ni leer un cuento, ni siquiera escuchar cómo les cuento yo uno. Porque nada más poner la cabeza sobre la almohada están ya profundamente dormidos, recuperando energías para disfrutar al día siguiente de un nuevo maratón de aventuras. Y es que no hay nada más mágico para los niños que las vacaciones. Bendito verano.


1 Comment:

  1. admin says:

    Vuelta al cole, vuelta a la rutina…

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