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Dormir como un bebé

18 October 2011,   By ,   0 Comments

Se suele emplear la expresión dormir como un bebé como sinónimo de dormir profundo, dulcemente, en definitiva, lo que los adultos calificaríamos como dormir bien. Pero, ¿responde esto a la realidad? Este es el tema que quería tratar  dentro de la campaña de Ecus Kids y su Club de los Pequeños Soñadores.

Bebe durmiendo

Bebe durmiendo

Habiendo cumplido mi hijo ya dos años, he tenido muchas noches para comprobar en mis propias carnes cómo duermen los bebés:

Sigue teniendo muchos pequeños despertares durante la noche. Cuando duerme más profundo no se despierta más de cuatro o cinco veces pero las noches regulares… esas noches se despierta cada hora u hora y media, si pasa diez horas en la cama, no hay más que echar cuentas.

Con el paso de los meses y el lógico madurar de sus ciclos de sueño esos despertares no son un obstáculo para seguir durmiendo. Ahora se incorpora, mira alrededor, ve que todo está correcto, bebe un poco de agua, se espatarra convenientemente y, ale, a seguir durmiendo. Sin embargo, hasta hace bien poco cada pequeño despertar suponía que le costara un ratito volver a dormirse y eso, con frecuencia, ocasionaba episodios de llanto.

Se mueve mucho, en todas direcciones, maximiza el espacio que ocupa en la cama, sigue teniendo tendencia a atravesarse completamente y/o a pegarse al cabecero de la cama y cuando duerme boca arriba muchas veces pone las piernas como una ranita. Desde luego, tanta inquietud y movimiento no parece muy propia de adultos sino de lo que es, un bebote.

Una vez dormido profundamente, ya puede caer una bomba que no se despierta. Pero puede pasar de parecer profundamente dormido a dar saltos en la cama (y viceversa) en cuestión de dos segundos. Igualito que yo que tardo mínimo una hora en dormirme y por las mañanas me cuesta muchísimo desperezarme, además de que cualquier ruido me hace abrir los ojos como platos.

Para mí, eso es dormir como un bebé: un bebé de los de verdad, de carne y hueso. De los de mentira, de los que se utilizan para el dicho, estaría mi marido, que es tocar la almohada y caer frito como un ceporro hasta la mañana siguiente. En fin, que a mí no me gustaría dormir como mi hijo por mucho que digan, al que envidio profundamente es a mi churri, eso sí que es dormir como un angelito.

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