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¿Cómo arropar a los niños durante el sueño?

09 November 2011,   By ,   0 Comments

Algo me dice que la preocupación por mantener calentitos a nuestros hijos mientras duermen es algo que viene de muy atrás, que siempre ha preocupado a las madres. Recuerdo perfectamente que mis padres compraron una especie de pinzas que servían para sujetar firmemente la ropa de cama y, de paso, evitar que pudiera caerme de la cama. Así estuve durmiendo durante muchísimos años aunque todo tenía su truco, pues por muy tirante que quedaran las mantas, siempre terminaba sacando las piernas fuera con el paso de las horas.

niños durmiendo en la cama

niños durmiendo en la cama

Y es que yo, como mi hijo, y como muchos otros niños (y adultos, claro) he sido siempre muy calurosa, quizá aún más a la hora de dormir. A mí me sobra la ropa de abrigo cuando me voy a la cama, debo generar calor más que suficiente como para taparme en exceso, y a mi hijo le pasa lo mismo. Por eso, la combinación calor del bebé más la preocupación de la madre por mantenerle tapado, a veces convierten las noches de invierno en verdaderas luchas abriga-destapa y vuelta a empezar.

Los primeros meses son los más fáciles. El bebé no se mueve por lo que se le puede echar una sabanita, una mantita liviana, lo que sea necesario. Pero en cuanto empiezan a moverse es otra historia. Y cuando con el paso de los meses, además de moverse, protesten enérgicamente cuando sientan calor, la cosa se complica.

No soy nada partidiaria del exceso. Si mi hijo mantiene calentito el cogote, sin sudar, es que está bien tapado, aunque para mi gusto haga frío. Tenerle sudando a mares sólo hace que duerma mal y se despierte frecuentemente.

Sistemas eficaces para tapar a los bebés (y no tan bebés) sin que se destapen hoy día hay varios, entre los más habituales: el pijama manta y el saco de dormir. El pijama manta es un sobrepijama gordito que se coloca encima del pijama normal. Nosotros no lo hemos probado nunca, creo que para mi hijo sería excesivo. El saco de dormir, en cambio, suele tener los brazos libres, por lo que respira y refrigera por ahí. La mayoría de los sacos de dormir están clasificados por ratios, por lo que podemos elegir el más adecuado en función de la temperatura que haga en la habitación, el grosor del pijama con el que duerme y el nivel de calurosidad que tenga el nene. A nosotros nos funciona muy bien tener dos sacos, uno más abrigado que otro, e ir combinando. Además, le permite libertad de movimientos y no pesa nada. Existen sacos, que yo sepa, con medida hasta los seis años, así que nosotros pensamos continuar con este sistema. Lo recomiendo sin lugar a dudas.

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