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El paso de la cuna a la cama

21 septiembre 2011,   By ,   0 Comments

Decidir cuando queremos cambiar a nuestro hijo de la cuna a la cama es complicado, depende de muchos factores. El principal y que debe predominar sobre el resto es el niño. Hay niños que se sienten más cómodos en una cuna, más recogidos, con un espacio más controlado. En cambio hay niños (como el mío) que meten los brazos o piernas entre los barrotes y se despiertan cada poco tiempo. Hay familias que tienen la cuna en la habitación de matrimonio y el llevarlo a su cama supone, no solo un cambio de espacio, sino también una separación. Niños que en una cama ruedan y ruedan y por muchas barreras que les pongas acaban cayéndose varias veces, con el consiguiente susto.

Otro factor que influye en la decisión es la edad. Para unas personas, con un año está preparado para el cambio, otras no lo ven claro hasta los tres o más. El tamaño del pequeño también es algo a tener en cuenta, un niño más “bajito” puede permanecer más tiempo en la cuna, un niño “grandote” tendrá que cambiarse antes por falta de espacio.

El ponerle la cama en muchas ocasiones supone una modificación en el mobiliario de la habitación, se suprime la cuna y los muebles de bebé (o se reutilizan), se compra la cama, un colchón adecuado a su edad, un futuro escritorio, estanterías…

A mi enano lo cambiamos justo al año. Eric no tenía suficiente espacio en su cuna, los barrotes eran un estorbo para él y no se podía estirar todo lo que quería. En nuestro caso el cambio fue sencillo porque la habitación ya la teníamos montada con una cama tipo “barco”, con baldas a un lado, el armario y el hueco de la cuna lo rellenamos con muebles bajitos de cajones grandes para guardar juguetes y libros. Desde el primer día estuvo encantado, se podía mover todo lo que quería, dormir con los brazos estirados sin engancharse a ningún sitio y al ser la cama-barco con una barrera grande, tenía todos los lados protegidos. Aún así, durante quince días tuve la cuna montada por si no se encontraba cómodo y teníamos que volver a la situación anterior. En catorce meses que lleva durmiendo en la cama no se ha caído ninguna vez, pero es cierto que nunca se le ha ocurrido (y cruzo los dedos) asomarse por la barrera y tirarse por ahí.

Como véis no es fácil, hay que tener en cuenta como es nuestro hijo, nuestra familia, lo que más nos conviene, con lo que estamos más cómodos, sopesar los pros, los contras y elegir el momento adecuado. Ya sabéis, cada niño es un mundo y lo que a unos les va bien a otros no.

¿Y vosotras cuando hicisteis el cambio o tenéis pensado hacerlo?

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