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Duerme bien, crece sano

21 octubre 2011,   By ,   0 Comments


Con motivo del Día Mundial del Sueño, que fue hace unos meses, la Sociedad Española del Sueño, la Sociedad Española de Neurología y la Asociación Española de Pediatra lanzó la campaña Duerme bien, crece sano.

Parece ser que los trastornos del sueño -que mis hijos sufren durante los primeros tres años de vida, como bien sabréis a estas alturas todos los sufridos seguidores de mi blog- aumentan en los niños el riesgo de obesidad, hipertensión, el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, la irritabilidad, la inestabilidad emocional y el fracaso escolar. Mis hijos, la verdad, y desde aquí doy gracias, no han sufrido ninguna de estas consecuencias. Como dicen los pediatras cada vez que les he consultado este tema, “el niño duerme mal, pero lo importante es que está muy sano”. Efectivamente, los niños están muy sanos. Y de eso doy gracias.


La Sociedad Española del Sueño, la Sociedad Española de Neurología y la Asociación Española de Pediatría advierten que “es necesario concienciar a la población de que el sueño es algo fundamental para la calidad de vida, y también para la cantidad de vida ya que un creciente número de estudios muestran que la mala calidad del sueño determina, desde edades tempranas de la vida, nuestra salud y aumenta el riesgo de padecer determinadas enfermedades en un futuro”.

Yo me considero más que concienciada de que el sueño es fundamental, y soy la prueba viviente de que la mala calidad del sueño durante un periodo de tiempo prolongado (exactamente cuatro años y medio) perjudica mi salud y sin duda aumenta el riesgo de padecer enfermedades, y, añado yo de mi cosecha, acelera el envejecimiento del organismo. Además de tener otras consecuencias como el deterioro de mi relación, el aumento del riesgo de divorcio… y demás.

Pero después de haberlo intentado todo todo os confesaré que a estas alturas no me queda más que rezar para que la niña siga el patrón de sus hermanos y empiece a dormir antes de los tres años (ya sólo nos queda medio año de insomnio, yipiiiii).

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