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Colecho: Artículo relacionado con el colecho infantil

20 marzo 2013,   By ,   0 Comments

Extraido del diario el Mundo

Jueves, 14 de marzo de 2013

La práctica del colecho con recién nacidos
Dormir con nuestros bebés
No hay una postura unánime en el colectivo sanitario sobre el
colechoFavorece la lactancia materna pero no está exento de
riesgos

Yaiza Perera

No hay una postura unánime en el colectivo sanitario sobre el
colecho. Favorece la lactancia materna pero no está exento de
riesgos.

¿Es recomendable dormir con recién nacidos? ¿Beneficia al bebé?
¿Y a la madre? ¿Supone algún riesgo? Son preguntas frecuentes
entre los padres pero no suelen recibir una respuesta clara
desde el colectivo sanitario. Los pediatras no tienen una
postura unánime sobre el colecho, una práctica que puede
beneficiar la lactancia materna pero que no está exenta de
riesgos.”Esto era lo habitual en Europa hasta el siglo XIX, pero
a partir de entonces los cambios sociológicos y la disposición
de viviendas más grandes favorecieron que el bebé durmiera de
forma independiente”, recuerda la doctora María Aparicio, de la
Asociación Española de Pediatría, quien sí percibe que
actualmente cada vez más parejas prefieren dormir con sus
pequeños en la misma cama en línea con las ideas defendidas por
los partidarios de la crianza con apego o las asociaciones
pro-lactancia materna.Los primeros argumentan que ayuda a que se
establezca un vínculo emocional fuerte entre padres e hijos -y
en consecuencia, que estos tengan relaciones seguras y empáticas
en la edad adulta-; y los segundos, que de esta forma la madre
tiene más facilidades para dar el pecho y la lactancia se
prolonga durante más tiempo.Frente a ellos, explica esta
pediatra, se posicionan los detractores de colecho también
armados con razones de peso para que se evite: puede aumentar el
riesgo de muerte súbita o asfixia, crear problemas de sueño en
edades posteriores, dificultar la independencia de los niños e
interferir en la relación personal de la pareja. Discrepancias
entre los pediatras. Esta división quedó de manifiesto el año
pasado en las propias páginas de la revista oficial de la
Asociación Española de Pediatría Atención Primaria.En uno de los
escasos artículos publicados sobre el tema, un
grupo de especialistas exponía sus argumentos para recomendar el
colecho, una práctica que permanece “oculta” en España por “el
temor de los padres a juicios de valor por parte de los
sanitarios”. Sí existen cifras de otros países europeos, como
Reino Unido, donde la mitad de los neonatos y la quinta parte de
los lactantes pasan cierto tiempo de la noche en la cama de los
padres. En Irlanda es el 21%, en Alemania el 23% y en Italia el
24%.Para los autores, lejos de esconderse, el colecho debería
incentivarse porque de esta manera “el lactante se despierta con
más facilidad y más a menudo, acortando la fase de sueño
profundo, lo que le protege frente a la rarísima muerte súbita
del lactante” y su posición, “con su cuerpo y cara orientada
hacia el cuerpo materno” le ayuda a “mamar más a menudo para
lograr consuelo y alimento”.El principal peligro al que se
refieren las instituciones y sociedades pediátricas que no
aconsejan la práctica de colecho bajo ninguna circunstancia,
entre ellas el Grupo de Trabajo para el Estudio y Prevención de
la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría
(AEP), es la posible relación del colecho con el síndrome que
provoca de forma repentina la parada respiratoria del lactante
(SMSL) .Los pediatras que recomiendan a los padres compartir
colchón con su bebé niegan este extremo y advierten de que se ha
convertido el colecho en factor de riesgo en sí mismo “dejando
de lado circunstancias que también afectan a los que duermen
separados de sus padres, como el tipo de lactancia, la posición
del niño en la cama o el tipo de superficie, y otros como la
obesidad de los padres o el consumo de sustancias adictivas
(tabaco, alcohol, medicamentos y drogas de abuso)”.Desde las
mismas páginas de la revista Pediatría Atención Primaria, un
grupo de pediatras mostró el punto de vista contrario tres meses
después a la publicación del artículo anterior. A juicio de estos especialistas esta
práctica “no se debe a factores culturales ni a recomendaciones
médicas, sino a un colecho reactivo ocasionado por trastornos
del sueño”. Su argumento de peso para rechazarla es el riesgo
que a su juicio supone para la seguridad del bebé. Una ‘opción
personal’Y ante posiciones tan enfrentadas, María Aparicio
aporta un punto de vista clarificador. Con los escasos estudios
rigurosos que existen, no se puede garantizar que el colecho sea
una “práctica segura”, subraya, pero tampoco que está
“contraindicada”.¿Qué se aconseja entonces a los padres? La
Asociación Española de Pediatría apunta que la forma de dormir
más segura para los lactantes menores de seis meses es que sean
colocados en cunas cerca de la cama de sus progenitores. No
obstante, sí entiende el colecho como “una práctica que favorece
la lactancia materna y una relación más estrecha con la madre,
aunque hasta el momento no se ha podido demostrar que la
lactancia materna sea un factor protector del SMSL ‘Síndrome de
Muerte Súbita del lactante”. En definitiva, “el colecho es una
opción personal”.A Miriam Sanz, de 32 años, le recomendó el
colecho su matrona durante “todas las clases” de preparación al
parto y le dio información para practicarlo de forma segura. A
finales de agosto de 2011 dio a luz a su pequeña y durante los
tres días que permanecieron en el hospital madrileño de La Paz
durmieron juntas en la cama. Los profesionales que le atendieron
después del parto se mantuvieron al margen de su decisión y no
se manifestaron “ni a favor ni en contra del colecho”.Una vez en
casa, mantuvo a su bebé en la cama de matrimonio por la noche
las dos primeras semanas aproximadamente, “esta vez también con
el papá”, recuerda esta ingeniera aeronáutica. “Nosotros
percibimos que el niño lo necesitaba, porque no pesó mucho al
nacer y daba la sensación de que necesitaba un extra de calor y
afecto. Además te da seguridad tenerlo tan cerca porque notas
aún más cualquier cosa que necesite”, explica al preguntarle por
qué ella y su pareja decidieron practicar colecho. Aunque no es
el caso de Miriam Sanz, gran parte de las madres que recurre al
colecho lo hace porque le resulta cómodo amamantar a su
bebé.Raquel P. es pediatra y madre de Miguel, de dos años y
medio y de Raquel, que cumplirá su primer año el próximo 19 de
marzo. Comparte con Miriam que dormir con los bebés es una
sensación “maravillosa” que les aporta “seguridad” y
“tranquilidad” y les hace sentirse “queridos”, pero ella no lo
practicó nunca cuando sus hijos eran recién nacidos ni lo
recomendaría como especialista por los peligros que conlleva.
“Las madres están agotadas en los primeros meses de postparto y
pueden quedarse dormidas y que se produzcan aplastamientos o
caídas”, explica recordando algunos casos de los que ha tenido
conocimiento durante su experiencia aunque “sin repercusiones
importantes”. En la clínica privada de Madrid donde trabaja
actualmente sí trata de fomentar la lactancia materna pero no
aconseja el colecho a las madres. Colecho seguroTanto unos como
otros especialistas, a favor o en contra, coinciden en la
necesidad de que los padres reciban la información más completa
posible para evitar situaciones de riesgo. Si usted opta por
compartir el colchón con su bebé, debe tener siempre en cuenta
una serie de pautas para garantizar un colecho seguro, como
subraya UNICEF en este folleto divulgativo (en inglés). -Evitar
conductas que puedan conllevar riesgos en las 24 horas
anteriores a practicar colecho, como el consumo de tabaco,
alcohol -más de dos cervezas, un vaso de vino o un vaso de
bebida espirituosa- o drogas o medicación sedante.- Nunca se
debe producir el colecho en un sofá o colchones de agua. Ni
tampoco debe darse de comer o tranquilizar al bebé en un sillón
donde el adulto pueda quedarse dormido con él en brazos.- El
bebé no debe dormir con otras personas que no sean los padres,
hermanos incluidos. Y si en algún momento se da esta última
circunstancia, el adulto debe dormir entre el niño y el bebé.-No
comparta la cama con su hijo en caso de sufrir alguna enfermedad
o sentir un intenso cansancio que afecte a su capacidad para
cuidarle.- Se debe evitar el colecho en caso de obesidad mórbida
de algunos de los progenitores- Es preferible no practicar el
colecho durante los primeros meses con bebés prematuros.- No
dejar a los bebés solos en la cama.-Los dos padres deben saber
siempre que el pequeño está en la cama.-Nunca deje que una
mascota duerma en la cama con el bebé. Posición durante la
lactancia: De forma natural las madres que amamantan a sus hijos
se colocan cara a cara a su bebé y protegiéndole con su cuerpo
de posibles caídas.Otros factores que aumentan el riesgo de
síndrome de muerte súbita del lactante:-Ausencia de lactancia
materna exclusiva-Posición del bebé boca abajo durante el
sueño-Arropamiento excesivo del bebé-Uso de almohadas, cojines o
edredones-Habitación con una temperatura excesivamente alta Si
se da alguna de estas situaciones de riesgo, se recomienda como
alternativa al colecho colocar la cuna del bebé cerca de la cama
de los padres y si es posible recurrir a la ‘tipo sidecar’ , que
permite al bebé dormir sobre el colchón de su cuna al mismo
nivel de la cama de los padres, sin que baranda alguna les
separe. ¿Y hasta qué edad se recomienda el colecho? “Puede durar
hasta que los padres decidan” y en general, precisa María
Aparicio, “el consejo es que sea una opción de los padres -que
deciden que el niño duerma con ellos como una opción educativa-
pero no una respuesta a un comportamiento del niño -que se
produce porque el niño se mete en la cama de los padres porque
quiere y a los padres les da pereza levantarse para llevar al
niño a su cuna-.”Pasado el año”, explica el pediatra Carlos
González, autor de varios libros sobre lactancia y crianza con
apego, “la muerte súbita es, por definición, imposible” y en su
opinión, no hay ningún motivo médico para recomendar sacar al
niño de la cama a una determinada edad; no existe una edad
máxima. No hay ningún peligro en que un niño de cinco, diez o 15
años duerma con sus padres. Es una cuestión estrictamente
privada, en que los médicos no pueden dar consejos”.Y lo resume
de la siguiente forma: “Básicamente, los bebés y niños pueden
dormir en tres lugares: en la cama de sus padres; en la misma
habitación, pero en su propia cuna o cama o en otra habitación
distinta. Estas tres posibilidades se pueden mezclar y combinar
en la misma noche o endistintas noches. Lo importante es que los
padres sepan que tienen derecho a elegir el arreglo que mejor
les funcione, y a cambiarlo cuando les deje de funcionar”.